domingo, 9 de septiembre de 2012

Expedición de Sebastian Gaboto


El monarca español, ante la certeza de que la Especiería estaba comprendida dentro de la jurisdicción de Castilla, organizó la Casa de Contratación de la Especiería en la Coruña, para el tráfico con las Molucas.
Se preparó una expedición que debía seguir la ruta de Magallanes y El Cano y que fijaría exactamente la jurisdicción castellana. Se puso al frente de ella a García Jofré de Loaysa y El Cano iba como guía, pero la empresa fracasó; cruzado el estrecho de Magallanes, murieron en alta mar primero Loaysa y más tarde El Cano.
Algunos sobrevivientes establecieron una fortaleza en Tidore, para defender los derechos de Castilla ante Portugal, y otros llegaron a la costa mejicana. Una de las naves tocó costa de Brasil y algunos hombres quedaron allí, deslumbrados por los relatos de riquezas que habría más al norte.
Cuando ocurrían estos acontecimientos, ya había salido de España Sebastián Gaboto, hijo de Juan Gaboto. Establecido en España se lo nombró piloto mayor en reemplazo de Solís, que había muerto. Firmó capitulación para recorrer la ruta de El Cano y llevar mercaderías valiosas de las Molucas, Cipango y Cathay.
Zarparon de San Lucas de Barrameda en cuatro naves. Tocaron las Canarias; después se negó a hacer conocer a sus capitanes la ruta que pensaba seguir y en vez de enfilar hacia el sur para cruzar el Estrecho, ordenó poner rumbo a las costas del Brasil, que avistaron a la altura del cabo de San Agustín.
Esto indujo a algunos investigadores a pensar que al salir de España ya tenía la intención de cambiar de ruta, seducido por las riquezas de que hablaban los náufragos y desertores que vivían en la costa del Brasil. Ellos les indicaron en conversaciones directas que el camino a seguir era el río de Solís, que llamaban de la Plata.
Gaboto reunió a los capitanes de su armada para deliberar y decidieron explorar el Río de la Plata en vez de cumplir lo capitulado. En el puerto de los Patos se construyó una nave de poco fondo para recorrer los ríos y se levantó la primera iglesia de estas regiones.
Ya en el Río de la Plata Gaboto fundó el puerto de San Lázaro. Cerca de la isla San Gabriel encontró a Francisco del Puerto que le confirmó las noticias sobre la Sierra de la Plata, en cuya búsqueda decidieron lanzarse. Al llegar a la confluencia del Coronda con el Carcarañá fundó el fuerte de Sancti Spiritus (9 de junio de 1527). Alrededor del fuerte cada conquistador construyó su casa de paja y adobe.
En diciembre Gaboto salió en busca de la Sierra de la Plata, remontando el Paraná hasta el Paraguay donde tuvo noticias de que naves desconocidas habían penetrado en el Paraná; esto unido a una emboscada de los indios en la que murieron varios españoles, decidió a Gaboto a regresar. En el camino se encontró con las naves de Diego García de Moguer.
Este marino había venido en la expedición de Solís y regresó a España deslumbrado por las noticias que había recibido sobre una región rica en metales preciosos. Consiguió armar una expedición y firmó la capitulación correspondiente, por la que se comprometía a ir a las Molucas. Era una expedición modesta, integrada por dos naves y un bergantín que se encontró con la de Gaboto en la isla de Palma, donde García terminaba de prepararse y por donde Gaboto pasaba en viaje a América.
También en busca de las tierras del Rey Blanco penetró en el Río de la Plata y entró al Paraná llegando a Sancti Spiritus. Como fracasó en su intento de apoderarse del fuerte salió en busca de Gaboto. Después de veintisiete días se encontraron, disputando sobre sus derechos, pero como no se pusieron de acuerdo decidieron regresar a Sancti Spiritus para reacondicionarse, emprendiendo juntos la conquista del Imperio del Rey Blanco.
Salieron con siete naves hacia el norte, pero tuvieron noticias de la hostilidad de los indígenas y regresaron por ello a Sancti Spiritus. En esos días llegó al fuerte Francisco César, el capitán que había sido enviado hacia el oeste por Gaboto, quien confirmó los datos sobre una región llena de riquezas, de metales y piedras preciosas, que ellos decían haber visto. García y Gaboto, más interesados que nunca en alcanzarla, salieron nuevamente llegando hasta el Paraguay y quizás hasta el Pilcomayo.
Supieron que los  indios de toda la zona preparaban un gran levantamiento, por lo que regresaron a Sancti Spiritus desde donde salió Gaboto para pacificar la región. En su ausencia los indios atacaron y destruyeron el fuerte. Los pocos españoles que lograron salvarse se refugiaron en San Salvador, donde estaba Gaboto. Este y García al comprobar el desastre decidieron regresar a España, haciéndolo primero García. Llega con a la península con seis días de diferencia, en julio de 1530.


Gaboto recorrió los ríos hasta el paralelo 25, punto máximo que logró llegar por el norte.
En 1528, Sebastián Gaboto, viajando por el río Paraguay, llegó hasta la altura del río Pilcomayo, por lo que fue considerado el primero que navegó las aguas de nuestro río.
Cabe descatar la valentía de Sebastián Gaboto que aunque se le presentaron muchos obstáculos él nunca desistió y siempre busco nuevas riquezas obteniendo muchas conquistas. El si bien tenía que de repetir el viaje de Magallanes opto por ir a nuevos horizontes.











Expedición de Alejo García




Los náufragos, sobrevivientes de la expedición de Solís se establecieron en la isla de YuruMirin  en el año 1516. Uno de ellos era Alejo García. Al escuchar los relatos de los indígenas que mencionaban la existencia de imponentes riquezas Incas rumbo al occidente, convenció a tres de sus compañeros para iniciar la aventura. Según los indígenas, debían llegar hasta los dominios del Rey Blanco, dueño del metal, un rey con características físicas similares a las de los europeos.
Desde que la expedición de Juan Díaz de Solís hasta que Alejo García organizó su aventura pasaron 8 años en los que permaneció en el puerto dos Patos conviviendo con los nativos

Comienza la expedición que organizó Alejo García, emprendiendo la marcha en el año 1524, del puerto dos Patos ubicado en la costa de Santa Catalina en territorios que hoy pertenecen a Brasil, rumbo al Alto Perú. Utilizaron un camino abierto por los indígenas en sus constantes viajes entre la costa y tierra adentro, un camino que era llamado “peabirú”, tenía un ancho de ocho palmos

Tras recorrer ingentes distancias llegaron al río Paraná, a la altura del río Monday, sitio en el que se produjo el cruce hacia el territorio que más adelante formaría parte de la región oriental del Paraguay, enfilando hacia el asiento de los Carios, sitio en que más tarde se estableció la ciudad de Asunción. Una vez alcanzadas las fronteras Incas, , cerca de la actual ciudad de Sucre, atacaron los puestos fronterizos y llegaron a estar a menos de 150 km del Cerro de Potosí, que en aquel entonces era una montaña entera de plata pura y había dado lugar a las historias que había oído en Santa Catalina. El "rey blanco" era el inca HuaynaCápac que residía en Cuzco.

Alejo García viajó seiscientas leguas desde Santa Catalina conforme a las deducciones de Julio Cesar Chávez en contradicción a otras versiones, que afirma que García avanzó cuarenta leguas dentro de territorio Inca, hasta cerca de los pueblos de Presto y Tarabuco, en donde se encontraron con los ejércitos enviados por el Inca, compuestos mayoritariamente por indios Charcas en número importante. El grupo de García retrocedió al no tener posibilidad de hacer frente a sus adversarios. Optó por la retirada con la idea de volver con mayor capacidad ofensiva.

Una vez que saqueó la zona por donde se movió, llevando mucho oro y plata, se volvió por el río Paraguay, por lo que al rigor natural de territorio tan hostil, que los expuso al padecimiento de hambre y sed donde la expedición fue atacada por los indígenas llamados por los guaraníes "Payaguá.

Cuando alcanzó el río Paraguay, Alejo García se estableció con las parcialidades que lo apoyaron en la expedición y envió a emisarios junto a sus compañeros que quedaron en la costa del Brasil, quienes llevaron piezas obtenidas en el saqueo como prueba de la existencia de riquezas, además de relatos impresionantes sobre la existencia de las Sierras del Plata.

Alejo García, al momento que esperaba respuesta de sus compañeros, fue víctima de un grupo de indígenas que lo había acompañado en la expedición, quienes mataron a él y sus compañeros sin dejar ninguno a vida, sólo un niño hijo de García, que por ser de poca edad no lo mataron. Otra versión da cuenta de que los europeos fueron asesinados por payaguaes, con la finalidad de robarles los metales precios obtenidos en reciente expedición.

Así, Alejo García finaliza su existencia sin saber que fue el descubridor del Paraguay, por ser el primero que pisó estas tierras, en 1524.
Creo que es admirable la valentía de Alejo García que hoy, gracias a Él podemos vivir en este hermoso país.